El microcemento se ha convertido en el revestimiento anticrisis. Ante la situación de crisis generalizada debido al estallido de la burbuja inmobiliaria, el mundo de la construcción está en horas bajas. La obra nueva se encuentra paralizada, las reformas, con la elevada tasa de paro, son un privilegio de pocos.
Realizar una reforma se ha convertido en un problema por varias razones. Las empresas cierran y dejan tras de si obras por terminar y un reguero de deudas. Aquellas de prestigio reconocido conservan su clientela selecta pero tienen para la mayoría precios prohibitivos. Entre ambas se encuentran un nutrido grupo de profesionales a los que no les ha quedado más remedio que trabajar en negro, y otras muchas personas que se han visto en la obligación de trabajar de lo que sea para salir adelante pero sin experiencia y a cualquier precio.
La economía se encuentra desestructurada, las empresas cierran, otras se reconvierten buscando una salida, faltan referencias de precios, y poder distinguir entre los profesionales del sector y aquellos que se suman en su comprensible lucha por la supervivencia. En esta lucha hay empresas que venden productos de mala calidad, abaratando costes, eliminando aditivos y empleando materiales de segunda.
El microcemento representa en este marasmo, una solución para muchos profesionales. Como en otros sectores y como lo fué en su día para otros productos, hay soluciones originales que revitalizan las economías. En el mundo de la construcción, los revestimientos contínuos van ocupando su lugar ofreciendo resultados hasta ahora desconocidos para la mayoría del público. Todos hemos deseado alguna vez tener suelos o paredes sin juntas ni fisuras. Ya es posible.
El microcemento se va haciendo sitio. Es fácil de trabajar en manos formadas y expertas. Ofrece la posibilidad de especializarse en un sector con una demanda creciente. El microcemento es una de las soluciones constructivas más elegantes per el modo en que se ejecuta la obra y por sus resultados estéticos. La reforma deja de ser un problema para convertirse en la solución tanto para los profesionales como para los particulares que padecen las obras. Las obras con microcemento son rápidas, silenciosas y sin desescombro. Con microcemento todos los rincones son accesibles, no necesita ni maquinaria pesada, ni implica sobrecargas; el microcemento se aplica en capas ocupando el sitema resultante un grosor de 1 a 3 mm.
Es cuestión de poco tiempo que un revestimiento con tantas prestaciones forme parte de cada hogar. ¿Se imaginan cuantas obras están pendientes de ejecutar? Hay mucho trabajo por delante.